Paco Rabanne reúne de nuevo a estos dos iconos del rock para una campaña en blanco y negro.

Incluso embutidos en un sobrio esmoquin irradian libertad: una chispa en la mirada, una ceja levantada, un ojo ennegrecido con khol, una camisa blanca que roza contra el satén del forro de una chaqueta negro. Lo clásico reinterpretado, el atractivo que nunca pasa de moda, la iconoclasia revestida de normalidad, la libertad que brilla como una llama inextinguible. Todo eso es Black XS. Todo eso son el Stooge y la Blondie, Debbie e Iggy, Iggy y Debbie.  Dos leyendas, un perfume.

La vista es engañosa, los sonidos poco fiables, las sensaciones efímeras, pero los olores no mienten. Y si Lester Bangs fue la pluma del rock’n’roll y el CBGB su antro, Black XS es el perfume de la leyenda. Para enriquecer este estatus de prestigio, dos auténticas leyendas del rock le prestan su imagen, su voz, su intensidad, a Black XS. Debbie Harry, vocalista de Blondie, electriza desde 1974 a las multitudes y a las pistas de baile. Iggy Pop continúa, con o sin sus fieles Stooges, haciendo estremecer al público.  

Para su edición limitada “Be A Legend”, los frascos Black XS han redondeado los ángulos, reavivado los colores. El púrpura de la fragancia para ella se hace más femenino con un rosa lacado, sublimado con una caligrafía negra a la tiza. La fragancia masculina conserva su estandarte negro pero adquiere un aspecto más mate, resaltado con un azul “Pop”.

La fragancia femenina tiene Rosa Eléboro (la única rosa que florece en invierno), vainilla negra (femenina por esencia), pachulí (el aroma distintivo de la década de los 70: paz, amor y beatniks). Para reconectar con el aspecto sensual y magnético característico de la leyenda, Émilie Coppermann se dirigió a Oriente y de allí trajo polvo de oud, oscuro y misterioso. Una fragancia potente y singular; el olor de la leyenda.

El aroma masculino de “Black XS Be A Legend”, huele a cuero, notas intensas y masculinas, que él ha combinado con aromas frescos. Limón y canela asociados con jara pirogenada. A la intensidad bruta, potente, masculina, del cypriol le ha añadido miel, que calma el efecto y juega con la ambigüedad. Añade flor de azahar “para el aspecto narcótico” y ya tienes la fórmula explosiva que es la esencia misma de la inoxidable iguana: romanticismo e imprevisibilidad. Punk y Pop.

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